La violencia, la exclusión y la inequidad golpean con más fuerza a las niñas, los niños, los adolescentes y los jóvenes.  Un país que en unos pocos días masacra a 5 muchachos humildes en Cali, a 9 estudiantes en Samaniego, que día a día ve morir menores de edad por la inseguridad y la intolerancia, les impone barreras en el acceso a la salud, a la educación y a sus derechos a la vida y al desarrollo de sus potenciales, no es un país viable.

 

Ayer también vimos como el ciclista de 23 años Daniel Martínez, que nació y creció en Soacha, ganó el Criterium du Dauphiné en Europa.  Esta carrera forma parte de la élite mundial de este deporte.  El mismo Egan Bernal, no mucho mayor y Campéon del Tour de Francia, también creció en un hogar y una comunidad humilde en Zipaquirá.  Como Nairo Quintana en Boyacá y tantos otros deportistas exitosos.

 

Cuando las niñas, los niños, adolescentes y jóvenes reciben el entorno seguro, el acceso a las oportunidades, el apoyo necesario y se plantean un proyecto de vida, brillan, como ellos.  No siempre ganando carreras o siendo famosos, pero sí con el desarrollo de sus potenciales y su felicidad.  Para eso trabajamos en la Fundación Proyecto de Vida: porque los titulares no sean más las masacres de Cali, Samaniego y tantas otras de las lógicas de la exclusión, la corrupción y la muerte que Colombia necesita superar.

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Fundación Proyecto de Vida

La Fundación Proyecto de Vida lleva más de 25 años protegiendo los derechos de niños, niñas y adolescentes entre los 6 y los 18 años. Ofrece una atención integral a la comunidad empleando el arte como herramienta principal. Opera con éxito y una metodología propia e innovadora desde sus tres sedes en Soacha, Ciudad Bolívar y Usaquén (en Colombia).